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sábado, 8 de abril de 2017

Su misión fue defendernos, nuestro compromiso no olvidarlos


Con la entrada en vigencia de la ley 1448 de 2011, bien conocida como la Ley de Victimas, se institucionalizó el 9 de abril de cada año como el día nacional de la memoria y la solidaridad con las víctimas del conflicto armado. Los soldados han sido víctimas, aquí una explicación de por qué lo son y una historia que refleja el amor por el Ejército a pesar de lo que ha traído la guerra irregular a Colombia.

El 9 de abril, representa una oportunidad para mirar en retrospectiva los hechos ocurridos en el marco del conflicto que ha vivido el país y las secuelas que han dejado en la sociedad colombiana, así como los esfuerzos que se realizan a diario para que no vuelvan a ocurrir y para consolidar escenarios que nos reconcilien como Nación. 

Actualmente, hay más de 8 millones de personas registradas en el Registro Único de Victimas, sin embargo, las cifras reales serían muy superiores. Dentro de ese amplio universo de víctimas que hay en el país, en necesario reconocer como tales a miembros de la Fuerza Pública. Varias pueden ser las razones para considerar que no deban ser víctimas, pero varias son las razones también para hacerlo, he aquí dos de ellas: se suele poner en tela de juicio la posibilidad de que un militar afectado por las acciones de los grupos armados ilegales, sea catalogado como víctima del conflicto armado. La primera, señala que los excesos, faltas y delitos cometidos por miembros de la fuerza pública, los acerca más a la categoría de victimarios que a la de víctimas, desconociendo entonces que quienes han actuado faltando a la moral y fuera de la legalidad, contradicen los principios que definen la esencia misma de un soldado y por tanto, no representan a quienes conforman la institución. La segunda, argumenta que al ser parte activa en la confrontación armada, las afectaciones que de ella vinieren son inherentes a la labor misma que desempeñan como militares; al respecto, cabe reflexionar entonces, si el ser parte activa en el conflicto los hace actores pasivos de sus efectos, o si su condición de seres humanos se limitara y con esta sus derechos. 

Es un hecho que la legislación colombiana ha incluido a los miembros de la fuerza pública y a su círculo familiar dentro de su definición de víctima. Luego de reconocer que ha existido en el país un conflicto armado interno, quedó establecido en la ley 1448 de 2011 que se consideran víctimas a quienes han resultado afectadas cuando se han infringido las normas del Derecho Internacional Humanitario y se han violado las normas internacionales de derechos humanos. 

El ejercicio de la labor del militar demanda grandes sacrificios y quienes han ofrendado su vida e integridad en cumplimiento de sus misiones, tienen derecho a ser reparados integralmente. Esta es la entrevista al Soldado Profesional José Angel Pérez, un cucuteño que desde muy niño quiso ser militar, pues siempre quiso ser quien pusiera el pecho para defender a su familia, que a mucho honor es del campo y en algunas oportunidades tuvieron que ser testigos de enfrentamientos entre los mismos Grupos armados al margen de la Ley.

¿Cómo fue la decisión de entrar al Ejército como soldado?

SLP. JOSÉ ANGEL PÉREZ: Desde que era niño fue un sueño, una meta, un propósito, que tenía que ser soldado. Entré a prestar servicio militar, me tocó dos años, y desde ahí me encarrilé, soy soldado a mucho honor. 

¿Por qué región ha patrullado?

SLP.JAP.: Me conozco todo el Catatumbo y parte del sur de Bolivar. Patrullé seis años seguidos, hasta que me hirieron en combate.

¿Cómo fue que quedó herido en combate?

SLP.J.A.P: Eso fue en el Catatumbo, Corral de Piedra se llama el sitio. Estábamos en combate con las Farc, una granada cayó cerca de mí y me levantó, quedé aturdido. Al levantarme caí mal y me fracturé el fémur. En ese momento, cuando reaccioné, hasta pensé que me había muerto, no escuchaba nada, me sentí sólo, me evacuaron y luego de un día, me dijeron que había sufrido pérdida de un oído y tenía fractura. Pensé que hasta ahí llegaría mi vida militar, me angustié y me pregunté por qué me pasaba a mí. No sabía si iba a volver a combatir. No sabía qué pasaría con mi vida.

¿Pensó en dejar el Ejército?

SLP.J.A.P: Yo no. Mi familia si me pidió que me saliera. Pero no, a pesar de lo que me pasó estoy muy orgulloso de mi Ejército, además de que he tenido otra oportunidad grande y es descubrir que tengo otra vocación: la reportería gráfica. Actualmente soy camarógrafo y reportero gráfico de la Fuerza de Tarea Vulcano, y si volviera a nacer sería soldado nuevamente con mucho honro y orgullo. 

9 de abril es entonces una oportunidad para reconocer el coraje de quienes han logrado reconstruir sus proyectos de vida, muy a pesar de los hechos que los victimizaron y de las condiciones en medio de las cuales han debido salir adelante.

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