El 5 de noviembre de 1891 nació nuestra Policía para garantizar el ejercicio de los derechos y libertades públicas y la convivencia pacífica entre los habitantes. Desde entonces, generaciones de mujeres y hombres que eligieron servir han estado presentes en las calles y los campos. Muchos entregaron su vida a ese propósito, y a ellos y a sus familias les debemos una gratitud que honramos todos los días.
Este aniversario llega con un reconocimiento que nos honra y nos exige. La Ley 2600 del 9 de julio de 2026 declaró a la Policía Nacional patrimonio de los colombianos. Para nosotros, ser patrimonio: es salir cada mañana a servir, es ser patrimonio vivo; es nuestra historia, el servicio que nos acerca y el compromiso que nos proyecta hacia el futuro.
Ese compromiso tiene rumbo en tres dimensiones para que nuestra Institución avance con firmeza, lo que comunica autoridad, dirección y determinación, pero siempre acompañado de legalidad, protección, evidencia y rendición de cuentas.
La primera dimensión son nuestros policías. Ninguna transformación es posible sin mujeres y hombres preparados, íntegros y disciplinados. Por eso se consolidan su formación, su bienestar, su respaldo cuando actúan dentro de la ley y la tranquilidad de sus familias son parte central de este rumbo. Un policía que se sabe respaldado sirve mejor, y un ciudadano bien servido confía más.
La segunda dimensión es nuestra institución. Una Policía que se transforma y se moderniza de manera sostenible, que administra con austeridad. Una Policía que integra sus capacidades humanas, tecnológicas y presupuestales en torno a los problemas que más afectan a la gente. Y una Policía íntegra, legal y transparente, que no tolera la corrupción y que rinde cuentas.





















