martes, 9 de diciembre de 2025
lunes, 8 de diciembre de 2025
Sembrar para vivir: historias de reconciliación en la finca Puerto Rico
Desde temprano el calor se siente intenso en la finca Puerto Rico, una extensión de tierra que parece infinita entre el verde de los cultivos y el cielo despejado del campo cucuteño. Allí, a pocos kilómetros del casco urbano, más de treinta y cinco familias firmantes del Acuerdo de Paz han hecho de este lugar su nuevo comienzo.
En esta finca, ubicada en zona rural de Cúcuta, la Agencia Nacional de Tierras ─ ANT─ adjudicó 400 hectáreas a familias firmantes del Acuerdo de Paz, provenientes del antiguo ETCR de Caño Indio, en Tibú (Norte de Santander). Son hombres y mujeres que debieron abandonar sus parcelas en el Catatumbo a comienzos de 2025, cuando la violencia se recrudeció en la región. Tras meses en un albergue, encontraron en Puerto Rico una nueva oportunidad para sembrar y reconstruir su vida.
Diovanor Muñoz recuerda bien esa travesía. Junto a su familia llegó con lo poco que pudo rescatar. Hoy, mientras revisa los cultivos de yuca y maíz, dice sentirse orgulloso de trabajar la tierra otra vez. Se levanta a las cinco de la mañana, toma tinto y comienza la jornada. Entre surcos de plátano y matas de cilantro, siente que la vida vuelve a tener ritmo y propósito.
A pocos metros, se escuchan las risas de los niños jugando cerca del corral. Las búfalas, mansas, se sumergen en los pozos que ellas mismas cavan para aliviar el calor. De su leche nacen productos que ya son el sello de la finca: queso ricotta, yogurt y arequipe artesanal. Ellos lo elaboran con esmero y los más pequeños siempre se acercan a probar un poco del dulce tibio o del queso recién hecho, antes de que se empaque para venderlo en plazas locales, bazares campesinos y ferias de la región.
Para llegar hasta los cultivos hay que caminar por quince minutos desde la casa principal por un trayecto ondulado entre árboles, charcos y huellas de búfalos marcadas en el barro. El sol golpea la piel, pero también deja ver el fruto del trabajo: hileras de maíz, yuca y plátano que crecen fuertes en una tierra que vuelve a ser productiva.
domingo, 7 de diciembre de 2025
Día de las Velitas: Las velas tradicionales contaminan el aire en los hogares
En esta época del año, cuando millones de hogares en Colombia se preparan para las festividades encendiendo velas como símbolo de unión, tradición y esperanza, Greenpeace Colombia hace un llamado a reflexionar sobre un aspecto poco conocido pero ambientalmente relevante: el impacto de las ceras con las que se fabrican la mayoría de las velas que consumimos.
Aunque parecen inofensivas, muchas velas comerciales están hechas a base de parafina, un derivado del petróleo. Al encenderlas, liberan al ambiente compuestos tóxicos y contribuyen a la contaminación del aire dentro de los hogares. Esta práctica, tan cotidiana como cultural, se vuelve especialmente significativa en fechas como el 7 de diciembre, cuando el país enciende millones de velas en una sola noche.
“Encender una vela tiene un profundo significado para las familias en Colombia, especialmente en una fecha tan simbólica como el Día de las Velitas. Esta es una tradición que queremos seguir celebrando por generaciones, por eso también es valioso conocer el impacto de los productos que llevamos a nuestros hogares", señaló Laura Caicedo, Coordinadora de campañas para Greenpeace Colombia.
“Cuidar nuestra salud y la del planeta puede empezar con acciones pequeñas y posibles desde la realidad de cada familia. Elegir velas con ingredientes naturales y sin derivados del petróleo es una forma sencilla de protegernos sin renunciar a nuestras costumbres.”
¿Por qué importa?
La parafina, al quemarse, libera sustancias como benceno y tolueno, contaminantes que afectan la calidad del aire. Muchas velas contienen colorantes y fragancias sintéticas que incrementan la emisión de partículas contaminantes.
sábado, 6 de diciembre de 2025
LENOVO LLEVA LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL AL CUIDADO DE PACIENTES CON ALZHEIMER Y DEMENCIA
En Colombia, cerca de 260.000 personas mayores de 60 años viven con Alzheimer, y casi la mitad de los adultos mayores presenta algún grado de deterioro cognitivo. A nivel mundial, la cifra supera los 55 millones, y, según el profesor David Llewellyn, de la Universidad de Exeter, podría alcanzar los 139 millones en 2050.
Detrás de cada número hay la historia de una madre que olvida los nombres de sus hijos, un abuelo que se pierde en su propio barrio, una familia que busca maneras de mantener el vínculo con quien empieza a desdibujarse en los recuerdos.
En medio de ese panorama, la tecnología empieza a ofrecer algo más que diagnósticos y datos para transformar la vida de los pacientes y sus familias. Es el caso de Liv, un innovador asistente virtual creado con inteligencia artificial y con apariencia humana diseñado por Lenovo en colaboración con Innovations in Dementia, para acompañar y brindar apoyo emocional a las personas que viven con Alzheimer o demencia.
Liv luce y se comporta como una persona real que habla, gesticula y expresa emociones al conversar, el cual busca ser una compañía disponible en cualquier momento del día, capaz de ofrecer consuelo, comprensión y apoyo emocional sin reemplazar la atención médica ni el cuidado humano.
Liv fue desarrollado a partir de un modelo de lenguaje entrenado con experiencias reales de personas que viven con demencia, incluyendo testimonios del proyecto Dementia Diaries, y puede responder preguntas cotidianas, así como ofrecer orientación basada en las experiencias reales de otras personas que enfrentan la misma condición. Por ejemplo, alguien puede preguntarle cómo manejar la frustración de olvidar cosas importantes o cómo explicar a sus familiares lo que está sintiendo, y recibir una respuesta empática y comprensible.
Detrás de cada diagnóstico de Alzheimer o demencia hay una historia única de una familia y una persona que merece ser acompañada con dignidad, cariño y comprensión. En ese propósito, la tecnología se convierte en una herramienta poderosa para brindar apoyo real, aliviar la carga del cuidado y fortalecer el acompañamiento humano en cada etapa del camino.
viernes, 5 de diciembre de 2025
jueves, 4 de diciembre de 2025
miércoles, 3 de diciembre de 2025
martes, 2 de diciembre de 2025
lunes, 1 de diciembre de 2025
domingo, 30 de noviembre de 2025
viernes, 28 de noviembre de 2025
jueves, 27 de noviembre de 2025
miércoles, 26 de noviembre de 2025
martes, 25 de noviembre de 2025
lunes, 24 de noviembre de 2025
domingo, 23 de noviembre de 2025
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