La navidad es tiempo de recuerdos, de balances y de regocijo para quienes con el respaldo de la comunidad ocuparon por cuatro años un cargo de elección popular e hicieron las cosas bien, para otros en el ocaso de su gobierno o administración, es tiempo de esconderse, de responder ante los organismos de control y de culpar a otros por su mala gestión.
Esto es lo que le está ocurriendo al alcalde de Cúcuta, Donamaris Ramírez París-Lobo, quien con su carita de “oveja mansa” persuadió hace cuatro años a más de 100.000 cucuteños a quienes les ofreció casas, empleo, apoyo, desarrollo, inversión, buen manejo administrativo y una ciudad pujante, propuestas que poco a poco y con el paso de los primeros años de gobierno, se fueron cayendo.
Aquellos incautos, amigos y acomodados, convencidos de que el hijo de un hombre ilustre de los medios de comunicación y líder cívico podría ser un buen gobernante, se quedaron como dice la canción “con los crespos hechos”, pues ni las casas se construyeron, la informalidad creció, el desempleo aumentó, se inseguridad se desbordó y la economía fracasó.
Pero como todo buen “pastorcito mentiroso” hoy el mandatario de los cucuteños culpa a los miembros del Concejo como sus mayores detractores, que siempre le pusieron palos a la rueda para dejarlo gobernar y se opusieron según el a importantes proyectos que traerían desarrollo y grandes avances a la capital nortesantandereana, cuando la realidad es otra y la comunidad sabe la verdad.
Para el concejal Oliverio Castellanos estos cuatro años de gobierno de Donamaris, lo único que deja es tristeza, desolación, desconsuelo, problemas, una grave crisis administrativa y financiera del municipio por los malos manejos, unas instalaciones de la Alcaldía totalmente acabadas y una inoperancia total de algunos funcionarios que pasaron por la administración sin pena ni gloria.
“Es importante recordar en esta época de navidad como en el 2011 en su mensaje navideño el Mandatario invita a los cucuteños a respaldar del 23 al 31 de diciembre a los niños de los barrios de escasos recursos económicos ayudando a que estos menores obtengan los libros que requieren para estudiar en las 200 escuelas de Cúcuta y para ello el pueblo cucuteño debería adquirir unos bonos en los de una importante empresa de chance de la ciudad, campaña de la cual nunca se supo que resultados se obtuvo”, agregó.
Castellanos dijo que hoy cuatro años después la comunidad, educadores, estudiantes, padres de familia y aportantes se preguntan ¿Qué paso con los $130 millones recaudados?, ¿Por qué los bibliobancos nunca llegaron a los niños de escasos recursos?, ¿Qué destinación tomaron estos dineros?; mientras otros comentan que sucedió lo mismo que las 20.000 casas que prometió, que los libros se desojaron y que la plata se esfumo.
Finalmente, comentó que la famosa campaña de bibliobancos denominada “bonotón o ayudanos a ayudarnos” paso a ser fue un tumbotón para los niños y padres de familia de escasos recursos económicos, que creyeron en una campaña publicitaria televisiva y realizada en el parque de telecom muy bien montada pero con un doble sentimiento o sea el de burlarse de la gente..
san José de Cúcuta, 17 de noviembre 2015





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