De acuerdo con los expertos de LAGPA, la agenda social debe privilegiar programas que permitan superar la pobreza, el hambre, la desigualdad y la inequidad y que promuevan el bienestar humano. Además, es imprescindible fomentar el desarrollo sostenible y la protección del medioambiente. En este contexto es indispensable luchar contra la corrupción y atender los efectos remanentes de la pandemia en Latinoamérica, que han sido obstáculos para lograr mejores niveles de desarrollo.
Las carencias y complejas problemáticas de la sociedad llevan a que hoy sean requerimientos obligados la construcción y aplicación de políticas públicas que constituyan herramientas y medios esenciales de buen gobierno y de administración pública responsable. Más allá de fórmulas tecnocráticas es prioritario adoptar instrumentos que privilegien el desarrollo del ser humano y que no se limiten solo al crecimiento económico que, a pesar de ser un elemento importante, no debe anteponerse a la obligación de cubrir las necesidades básicas de la comunidad.
Esta temática multidimensional fue objeto de análisis en la conferencia anual del Grupo Latinoamericano por la Administración Pública (LAGPA, por sus siglas en inglés), que tuvo lugar en la Universidad Simón Bolívar y fue organizada en alianza con la Universidad del Valle y el Centro Colombiano de Políticas Públicas y de Gobierno (CCPP). En los debates y conversatorios participaron representantes de universidades y expertos de más de 15 países de América y Europa.
Es relevante, como lo recomendó el rector de la Universidad del Valle, Edgar Varela, que las Instituciones de Educación Superior continúen abriéndole espacio a la formación de administradores públicos con conocimiento e idoneidad para el manejo de los asuntos estatales, después de recalcar que la administración pública es un campo de la política y del poder en relación con los intereses generales de la sociedad y del medioambiente que nos rodea.
De acuerdo con los expertos de LAGPA, la agenda social debe privilegiar programas que permitan superar la pobreza, el hambre, la desigualdad y la inequidad y que promuevan el bienestar humano. Además, es imprescindible fomentar el desarrollo sostenible y la protección del medioambiente. En este contexto es indispensable luchar contra la corrupción y atender los efectos remanentes de la pandemia en Latinoamérica, que han sido obstáculos para lograr mejores niveles de desarrollo. Igualmente, es necesario valorar los efectos de la crisis económica mundial, las amenazas globales como la guerra Rusia-Ucrania y la posibilidad de ataques nucleares, entre otros.
Un aspecto de suma importancia fue expuesto por la directora del Latinobarómetro, Martha Lagos, sobre la trascendencia de preservar la democracia para que los países latinoamericanos alcancen el desarrollo socioeconómico. Esta organización, que mide la evolución de las sociedades desde 1995, define que la región marcha lentamente frente a las naciones con partidos políticos y democracias fuertes.
El declive de la democracia y la aparición de autocracias desde 2010, claramente, han ralentizado el propósito de desarrollo social.
Entre las enriquecedoras enseñanzas que nos dejó LAGPA 2022 considero primordial la motivación a emprender conjuntamente, entre los gobiernos, la sociedad, el sector productivo y la academia, círculos virtuosos que permitan trabajo mancomunado para promover democracias fuertes y desarrollo social en América Latina. Desunidos no podremos avanzar.




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