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jueves, 4 de marzo de 2021

ESTUDIANTE UNISIMÓN ABRE ‘CAMINO AL CIELO’ PARA AYUDAR A POBLACIÓN INFANTIL

Emprender en una empresa de domicilios para salir adelante con el sueño de ser profesional, quizás es más que suficiente en la agenda de una madre soltera de tres hijos.

Sin embargo, para Olin Danelly Leal Jaimes, una mujer fervorosa y creyente en Dios, estudiante de noveno semestre de Derecho de la Universidad Simón Bolívar de la sede Cúcuta, el tiempo es un recurso que parece no tener límites, porque no se detiene en sus quehaceres personales, sino que también dedica horas y horas a luchar por los propósitos de un grupo de niños que no cuentan con una mano amiga que los impulse hacia adelante.

Olin está empeñada en legalizar la Fundación Camino al Cielo, que nació luego de comprender que sus hijos estaban creciendo en medio de una sociedad compleja con pocas oportunidades y muchas dificultades para vivir una infancia feliz y segura.

Al ingresar a la Universidad Simón Bolívar, para iniciar su formación profesional en el programa académico de Derecho, una voz en su interior y su orientación espiritual, la motivaron a aplicar lo que aprendía en las aulas, de la mano de su experiencia de vida, para pensar y actuar en pro de los niños de su comunidad.

El deporte como primer peldaño

Fue en el 2019 cuando se integró con los niños de la comunidad Colinas de Bello Monte y María Auxiliadora del cerro ubicado en la parte alta del barrio Siglo XXI. Inicialmente “brindaba acompañamiento, dirección y guía en actividades deportivas, específicamente de fútbol con niños de 6 a 17 años de edad, orientando la formación de buenos ciudadanos”, cuenta la estudiante. Luego, tras estar cursando el noveno semestre académico, relacionó esta actividad a la asignatura de Gestión Social dándole forma con el nombre de Camino Al Cielo.

El objetivo de este grupo, es contribuir a que alrededor de 70 niños encuentren el propósito de sus vidas, ofreciéndoles conocimiento, actividades que promueven la actitud positiva, así como talleres para estimular su creatividad y orientación en valores. “Que no caigan presos de las drogas y conductas que los aleja de ser hombres y mujeres exitosos”, es lo que más le ocupa tiempo a Olin.

¿Quiénes están involucrados?

Esta maratónica y difícil labor requiere de muchas manos. Por ahora, Olin trabaja en conjunto con vecinos y amigos que se suman ocasionalmente a las tareas, necesidades y actividades que se van realizando, como Liliana del Carmen Mora de Sánchez, Pedro Alberto Sánchez Colmenares, Mariela Villamizar Botía, Águeda Monroy Portilla y Cristina de Corredor.

Los niños se reúnen los sábados en la cancha del barrio, de 9:30 a.m. a 12:00 m. y de 2:30 a 6:00 p.m. Al inicio reciben un fraternal saludo de bienvenida, se hace oración y continúan con el desarrollo de las dinámicas a partir de citas bíblicas católicas o temas que refuercen principios y valores. Hablan de la Constitución Política de Colombia, el medio ambiente, la importancia de ayudar a mamá y a papá en los oficios de casa, pero también queda tiempo para hacer manualidades, practicar deporte, merendar y despedir la jornada con un divertido juego.

Indirectamente los padres de familia y la sociedad en general, quienes ven la evolución y cambio en el comportamiento de los niños, se han visto beneficiados con los resultados de la Fundación.

Soñar, es posible y cada vez el sueño ‘Camino Al Cielo’ se consolida

Olin ha tocado puertas, inclusive en la Unisimón propuso involucrar a estudiantes y profesores de carreras como Trabajo Social, Psicología e Ingeniería de Sistemas, para unirlos a su proyecto y así consolidar la Fundación que se vislumbra como un ejemplo de vida en Norte de Santander y Colombia. La Institución de Educación Superior ya inició su proceso de articulación.

De la misma manera, gestiona recursos para pagar el salón en el que se reúnen actualmente y poder renovar y mantener suficiente material de trabajo didáctico y artístico, tales como juegos, témperas, colores, libros de lectura y otros elementos que poco a poco ha conseguido como producto de la donación de particulares y esfuerzo propio.

“A largo plazo, quiero hacer realidad una maqueta que hemos venido construyendo con las ideas y necesidades de los niños y la comunidad: un parque y centro deportivo infantil”, cuenta Olin, mientras organiza las citas del día y se pone en contacto con sus profesores, pues sigue de pie y dispuesta a trabajar, pese a sobrellevar también las consecuencias de la pandemia.

La rutina de ahora incluye la desinfección al inicio de la reunión, revisar que los participantes usen el tapabocas adecuadamente y cumplan con rigor los protocolos de bioseguridad. Frente a la nueva normalidad, Olín se mantiene positiva. “Para mí, la pandemia me afectó para bien, motivó mi corazón a pensar más en los niños y a ellos, a ser más receptivos y dispuestos de encontrar un refugio.”

Aunque el proyecto de la Fundación se sostiene económicamente y operativamente en un 90% con recursos propios de la futura abogada de la Unisimón, hace un llamado a quienes se deseen unir. “Yo solo soy una figurita moldeada día a día por las preciosas manos del Espíritu Santo y tengo fe que puede colocar en el corazón de otras personas esta obra, para que de una u otra manera se vayan sumando, son muchas las vidas que vamos a transformar.” Para contactarse con la estudiante, podrán escribirle vía WhatsApp o llamar al 301 5415805.

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