El excelente momento que vive el deporte en Colombia no es fortuito. En los últimos años los triunfos de nuestros atletas de alta competencia se hacen más frecuentes y nos llenan de orgullo y motivación. Sin duda, siempre hemos sido tierra fértil para la actividad deportiva; es innato el talento de los colombianos en disciplinas como el ciclismo, el fútbol, el patinaje, las pesas y el boxeo, y su práctica es masiva. Al mismo tiempo, es vista por los deportistas como una puerta de salida de la pobreza.
Históricamente, el sector deporte estuvo abandonado, con escaso apoyo oficial y privado, y carecía de una política pública de largo plazo; buena parte de los deportistas que participan en eventos internacionales, incluso en los nacionales, vive un calvario para lograr los recursos requeridos para suplir sus necesidades para la competencia.
Hay que reconocer que el apoyo gubernamental ha mejorado en los últimos años, incluso, la administración del presidente Iván Duque creó el Ministerio del Deporte con el objeto de ampliar el apoyo estatal a la práctica deportiva. Además, las inversiones han ido creciendo por la lucha decidida de los deportistas por poner el tema en la agenda oficial.
Los inicios del deportista son muy duros, inmersos en sacrificio personal y largas horas de entrenamiento; sus únicos aliados son la perseverancia, el deseo de superación y la tenacidad. Ellos son la prueba fehaciente de que la pasión por el deporte, el amor por el país y la dedicación consagrada dan resultados victoriosos.
Fue inmensa la emoción que sentimos cuando el guajiro Anthony Zambrano ganó la medalla de plata en los 400 metros planos en el Mundial de Atletismo, la primera para el país en esta prueba, como también la victoria de Caterine Ibargüen, quien alcanzó medalla de bronce.
Ni qué decir de la racha ganadora de los tenistas Cabal y Farah: ganadores del US Open y del Wimbledon.
Ratificamos nuestra fortaleza en las pesas pues en el reciente mundial, en Tailandia, ganamos siete medallas. También en patinaje ganamos 20 medallas en el mundial en España.
El gran Egan Bernal se consagró este año como el primer latinoamericano que gana el Tour de Francia, con solo 22 años de edad, siguiendo la senda de Nairo Quintana, Lucho Herrera y tantos otros.
Son innumerables los medios de comunicación que resaltan estos triunfos a nivel mundial. Por ello, nuestros deportistas son los verdaderos embajadores del país, llevando una imagen positiva ante el mundo, lo cual sirve de paliativo para la dolorosa y vergonzosa realidad colombiana plagada de escándalos de corrupción, narcotráfico, violencia, injusticia, pobreza extrema, etc.
Debemos apoyar la gesta reivindicatoria de los deportistas para lograr mayor espacio de financiamiento, masificación del deporte y construcción y mejoramiento de escenarios deportivos, que les permita continuar siendo la cara amable de Colombia y un medio trascendental para lograr movilidad social de los jóvenes talentosos de escasos recursos.





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