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domingo, 30 de junio de 2019

Adiós a la distancia, bienvenida La Meta - Por: Ismael Canavate cadena



Sin cicatrices, ni heridas y con un rumbo infinito, la vida de Luis Fernando Enríquez está llena de anécdotas. Quiso volar entre los astros del fútbol, pero Dios le dio la condición para hacerlo entre las líneas de una pista ovalada, a un solo ritmo del corazón, pero a mil por hora. 


Un atleta enamorado de la vida, que encontró en la Liga Norte Santandereana de Atletismo, su otra casa, un trampolín a los sueños inacabados y al recuerdo que borró todas sus frustraciones, una razón de ganar, sin limites y condiciones. 

Desde un pueblo muy lejano de la costa caribe colombiana donde el viento cálido y fugaz sopla sobre el pequeño condado, bañado por el eminente y vertiginoso rio Cauca que atraviesa sus laderas, un pequeño caserío se asoma. Achí es un corregimiento del departamento de Bolívar que se ubica a seis horas de la bonita y turística ciudad de Cartagena. 

Con pies de acero y velocidad de gacela en pleno bufido, Luis Fernando Enríquez Palencia, de 26 años de edad, se levanta en medio del sol, y se dispone a una carrera de titanes. A su lado lo acompaña el guía oficial que a través de un pasamano de cuero blanco dirige a un atleta incondicional, púes a medida que la pista se abre para el campeón de medalla de oro de los juegos paranacionales en el año 2015, los ojos parecen bien abiertos y la concentración es total que en ocasiones parece superar la velocidad del mismo guía, un hombre que se come la pista como dice la canción “sin medir distancias”. Lleva consigo unos parches oculares y encima de ellos unos lentes negros a los que Luifer se refiere con jocosidad “aparte de que uno no ve, le colocan esos parches, pero eso hace parte de las reglas” y así es, Luis Fernando tiene una discapacidad T11(ceguera total). 

Un choque de motocicleta al final del sendero, frente al árbol que separaba sus tierras en el pueblo de Achí, Bolívar, es una de las anécdotas que entre una lista de locuras llegan a la memoria de Luifer mientras inclina su cabeza al cielo y luego la declina buscando la sensibilidad de aquellos momentos inolvidables. Tiene una estatura promedio de 1,70 metros, tez morena, ojos azabaches, delgado, risueño y mamador de gallo como costeño que se respete. Solidario, con visión de sueños grandes: Representar a Colombia en los Juegos olímpicos. 

Vive en el barrio los Almendros, de la ciudadela Juan Atalaya, de allí sale con el cuerpo ergido, su ceño explayado y una pronunciada sonrisa; no puede faltar un pequeño radio parlante que en su mano izquierda se expande con las notas del cacique Diomedes Diaz, su inspirador musical oficial, y anima el aire que traza el recorrido mental para llegar justo al Estadio Bicentenario con su bastoncito color plateado, gorra blanca y la sudadera negra que cubre el traje para la fiesta , porque Luifer es toda una estrella llena de alegría, disfrutando al máximo la correría. 

Un hombre de buena vibra, siempre amable y dispuesto, tan sociable que nada le queda grande y las circunstancias lo han llevado a vivir solo, a aprender a cocinar, a enfrentarse y darse contra los muros de la discordia, aquellos que derriba con pasión, pues difícilmente se le ve triste. 

- La emoción es inexplicable en el momento de ganar una medalla donde se ve reflejado el sacrificio de los entrenamientos y más, si se viene de competencias anteriores donde no se cumplió con lo que se quería – esto lo comenta mientras al fondo suena Mi Biografía , de Diomedes Diaz , que lo motiva a tararear y cantar su música favorita justo antes de cada entrenamiento. No puede faltar como amuleto la camisilla de color amarillo del Departamento de Bolívar. 

“Que así es la vida /Y qué vamos a hacer/Luchar y ser del buen corazón. /No se imaginan hoy los que me ven/ Lo que luché para ser lo que soy”, esto es poco para las experiencias que como un libro abierto y gordo se ha escrito en la historia y el trabajo del atleta más representativo de la Liga Norte Santandereana. 

Su historia deportiva inicia a los trece años cuando sale del pueblo nativo para Valencia, Venezuela. Inicia su carrera deportiva en el golbol, un juego donde participan dos equipos de tres jugadores, cada uno intenta meter el gol en la portería contraria mediante el lanzamiento con la mano. 

Estando en esta modalidad, un compañero lo invita a las pistas de atletismo y “como por salir de paso a la insistencia que lo acompañara”, observa y siente por primera vez un gusto por correr, por romper lo récords, haciéndolo tomar la decisión más importante de su vida. 

Lleva ocho años en el atletismo, sus padres se separaron cuando era niño formándose en un nuevo hogar. Ahora su señora madre y su padrastro desde la distancia lo apoyan incondicionalmente. Quizás es la mayor motivación a la hora de recordarle sus raíces y a la familia. 

El entrenador de Luifer, el profe costeño Luis Alberto García tampoco se queda atrás a la hora de elogiar y exponer todo lo relacionado a su pupilo. “Es uno de los mejores atletas que tenemos en norte de Santander en condición paralímpica, un atleta que viene desde el 2012 haciendo su preparación en los juegos deportivos nacionales, ganador de medalla y es una persona que le gusta prepararse muy bien, de hecho, es uno de los que más asiste a entrenamientos buscando su condición ideal para afrontar los diferentes torneos” 

Manifiesta que su infancia fue un poco dura debido a su discapacidad ya que deseaba hacer labores cotidianas como un niño normal, pero era difícil. Él dice y aplica una frase que repite con insistencia “en el atletismo con calma y paciencia siempre se llega a la meta” recuerda que en el 2011 fue su primera competencia ganando la primera medalla de bronce en la modalidad de los 200 metros en Venezuela, sabía que su lucha era para estar siempre en el podio. 

Y como en todo comienzo las salidas en falso pueden ser recurrentes, pese a que participó en las 3 pruebas del año 2012 de los Juegos Paranacionales en la modalidad de 100, 200 y 400 metros , tuvo dos salidas fallidas, manifiesta que no tuvo coordinación con el guía y no pudo obtener medallas, pero siguió levantado el pecho asegurando caminos de victoria. 

Durante tres años fue entrenando y trabajando para el 2015 donde volvió a participar en los Paranacionales organizados en la Ciudad de Cali donde ganó medalla de oro en los 400 metros y plata en los 200. La reivindicación del cóndor herido comenzó a volar muy alto. 

El trabajo colectivo con el guía es fundamental porque ayuda en el braseo y la coordinación, el guía es pieza esencial en el deportista. Ha tenido dos orientadores en el campo. en el feeling deportivo es un monstruo y qué decir de su vida personal, de sus amores y desamores, las canciones del cacique de la Junta no le alcanzan para que el corazón y el enamoramiento corran sin parar. 

Si, y es que así lo hizo Dios, contento y enamorado. Mientras descansa y relaja los músculos de las piernas, el músculo que le bombea la sangre pareciera no hacerlo, pues sigue con la adrenalina y la serotonina a flor de piel. Comenta sobre las muchachas que le roban la inspiración, y su alegría se repotencia, no se sabe si el amor lo relaja más que los estiramientos, pero sí es seguro que le echan la ayudadita cuando sale a la pista como cualquier Don Juan. 

En el 2016 en la ciudad de Bogotá ganó medalla de plata y bronce en las modalidades de 100 y 200 metros, al igual que repitió la racha con las preciadas en la ciudad de Medellín en los Opens Nacionales; en el 2017 ganó medalla de bronce en los 100 metros planos, y medalla de plata en los 200 y 400 metros nuevamente en la ciudad de Medellín; en el 2018, en la ciudad de Barranquilla no logró alcanzar su objetivo, ocupó el cuarto lugar en la pruebas de 200 y 400 metros donde participaron deportistas de Latinoamérica. 

Sin embargo, en el mes de Mayo en la ciudad de Medellín se realizaron los Opens Nacionales, allí, Luifer ganó medalla de bronce en los 100 metros y ratificó las marcas para el Paranacional que se realizará en la ciudad de Cartagena en el próximo mes de Diciembre. Allí buscará consagrarse como el cacique del atletismo, el gavilán mayor que desea llegar a Cúcuta completamente dorado 

Las condiciones están dadas, la pista lo espera, mientras sigue la comunicación en caliente con la profesora que lo tiene loquito de amor, aquella que se cuela en el tiempo libre y quizá en las mismas competencias, en esta ocasión, no solo para que el rey de la pista ruja, se espera que la reina lo haga sentir con la dicha no solo un instante, sino en cada camino rumbo al éxito, como debe ser.

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