Dentro del plan institucional ‘Colegios
Seguros’ tendiente a proteger a los menores de edad en los entornos educativos,
la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc) intervino nueve instituciones de
básica primaria y secundaria de la ciudad, en los cuales se hallaron más de un
centenar de elementos que en determinado momento pueden representar riesgo para
la integridad personal de los estudiantes, en medio de casos de violencia
escolar.
Personal del Grupo de Protección Integral a la
Infancia y Adolescencia (Ginad) y Policía de Carabineros, acompañados de
funcionarios del Ministerio Público, llegaron hasta los colegios ubicados en
los barrios Guaimaral, San Luis, La Libertad, La Laguna, Antonia Santos,
Cundinamarca, Niña Ceci y Torcoroma III, donde con el apoyo de caninos se inspeccionaron
los morrales de 5.535 alumnos, así como las áreas comunes y sitios abiertos de
los planteles educativos.
En las intervenciones, se encontraron 133 elementos,
entre ellos bisturíes, tijeras, cortaúñas, navajas, espejos, destornilladores,
pinzas y limas metálicas, artículos que pueden convertirse en armas que causen
daño a la integridad personal, durante posibles enfrentamientos entre estudiantes
efectuados al interior o fuera de los establecimientos educativos. De igual
forma, otros artículos como un arma bélica, cigarrillos, encendedores, gotas
irritantes para ojos y una pipa artesanal para el consumo de sustancias
estupefacientes, los cuales inciden en la afectación del desarrollo integral de
los adolescentes.
El objetivo de estas requisas que se hacen con
el aval de las directivas docentes, busca también alertar sobre las diferentes
amenazas sociales a las cuales pueden estar expuestos a diario los estudiantes,
por lo cual se deben tomar medidas preventivas en cada uno de los hogares,
durante su permanencia en los colegios y las diferentes actividades de
integración social.
La idea es proteger a la población infantil y
juvenil de flagelos como el microtráfico de sustancias estupefacientes. Esta
actividad ilícita puede ser realizada por personas que con diversas artimañas
buscan situarse en los entornos educativos y así tomar contacto con los
estudiantes, sometiéndolos a un riesgo inminente.
Se espera que la comunidad educativa, los
padres de familia y ciudadanía en general no escatime esfuerzos para proteger a
sus hijos, alumnos, amigos y vecinos. Se debe formar un frente común para
combatir cualquier foco de criminalidad que obstruya el proceso de desarrollo
social, académico y personal.





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