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jueves, 2 de abril de 2015

Por una Cúcuta incluyente - Por: Sebastián Felipe Gómez


Nuestras diferencias son las que hacen posible y única la vida en sociedad. Somos disímies, y, en esa medida, somos humanos. En medio de esa diferencia, aparece el concepto de discapacidad, que según la Organización Mundial de la salud (mire la fuente aquí), es el resultado de un conjunto de interacciones complejas entre las limitaciones funcionales y físicas de una persona, con el ambiente social al que se encuentra expuesta.

Para el año 2012, según el Dane, (aquí puede ver la cifra) en Cúcuta habitaban 25.000 personas con discapacidad, cuyas causas son la salud de la madre durante el embarazo, complicaciones en el parto y alteraciones genéticas. Además de factores hereditarios, accidentes y el conflicto armado. La cifra en el 2014 no cambió mucho. (Puede obtener información detallada aquí)

Según el diario La Opinión, (puede mirar aquí la fuente) Cúcuta es la que más aporta a las cifras de discapacidad del departamento. Existen 2.976 casos por alteraciones en el sistema nervioso, 2.392 visuales, 1.167 auditivos, 2.532 por movilidad en el cuerpo y 1.103 con discapacidad para hablar.

A su vez, una vocera de la Fundación Saldarriaga Concha, que trabaja por la población con discapacidad en Colombia, asegura que el 70% de ellos viven en la pobreza. El 61% no tiene ningún tipo de ingreso económico (mire aquí la fuente). Y son 2,9 millones los colombianos que viven con algún tipo de discapacidad. La diferencia no puede ser una excusa para que las políticas públicas no piensen en una sociedad incluyente para las personas con discapacidad. Cúcuta puede ser pionera en inclusión, en la medida en la que la empresa privada se comprometa a dar el primer paso. Pero no solo la empresa privada, también el sector público, pues allí se concentra el grueso de la fuerza laboral.

Lo primero, creo, es el desarrollo de una conciencia de las diferencias. Una conciencia de nuestro lugar en el mundo y del lugar del otro, que merece el mismo respeto que yo espero para mí. Distintos estudios han reflejado que, dependiendo del tipo de discapacidad, las personas que la padezcan pueden desarrollar a plenitud el trabajo que se propongan.

Los empresarios deben caminar hacia la apertura de plazas que permitan su derecho al trabajo. Se trata de impulsar la inclusión, para que en unos años ya no haya que impulsarla sino que una persona con discapacidad sea competitiva en el mercado laboral.

Sé que en Cúcuta ya se están dando algunos ejemplos pero sé que pueden ser más y más. Nuestra ciudad está llamada a ser mejor, a ser incluyente. Porque esa inclusión, estoy seguro, la hará próspera.

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