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domingo, 24 de agosto de 2014

HAY QUE AFRONTAR CON REALISMO, LA TRANSFORMACIÓN DE LA REGIÓN Y LA FRONTERA


1.- Mientras en muchas parte del el mundo prosiguen los anuncios sobre desajustes climáticos y la aparición de peligrosas situaciones que pueden colocar la existencia humana ante sucesos graves y de connotaciones impredecibles, por la magnitud de sus implicaciones en toda la superficie planetaria, que predisponen el ánimo y obligan a valorar las muchas áreas que debieran ser objeto de atención, aquí seguimos sin pulsar lo que nos concierne. Creer - como muchos lo consideran todavía - que “habrán tiempos mejores”, sin hacer nada, es vivir irrealmente y seguir creyendo que las caras de la Luna o del Sol ,en las diversas estaciones lo dicen todo, es no valorar, ni entender ,las situaciones coaligadas y existentes en los planos superiores, así como los influjos para millones de personas ante las sequías, las tormentas y la necesidad de comprender que nos urge a nivel mundial y con participación de todos los países a una valoración de realidades, con espíritu más comprensivo ,sobre lo que acontece no solo lejos de nosotros, sino entre nosotros mismos. Y, para obrar, con compromiso y conocimiento de causas.

2.-Y, lo que sucede entre nosotros, es de unas características tan especiales, que ameritan una evaluación ponderada, junto a un examen de factores –claro y cierto –sobre lo que está ocurriendo con nuestra dirigencia y comunidad porque no hay, ni se hacen actos de presencia comprometedores y por ello, la participación es reducida, cuando no nula, porque no hay convocatorias con los interesados y lo que se anuncia o se asume, es producto de presiones desde el centro o de pequeños núcleos ,que siguen sin comprender que a esta región y frontera no se le han otorgado las asistencias y auxiliares necesarios ,para mejorar la infraestructura básica y de servicios .Y, menos, lo necesario, para encarar su futuro. Además, que la descentralización y la representatividad, no se dan, ni surge por ninguna parte, como si aquí –sí en nuestro medio - nadie pudiera asumir representaciones de importancia y para defender y proyectar su porvenir. Por eso, hay que aceptar, que nos ha faltado unión, labor en equipo y una fijación de estrategias que comprometan y coaligue al conjunto, porque seguir así, es, como recientemente lo anotaba ese patriarca del transporte regional y fronterizo Don Leonardo Méndez - al conocer los índices de rebaja y disminución en sus operaciones y el número de las tracto mulas incendiadas - que él, como muchos, está empezando a captar un sufrimiento generalizado.

3.-Por eso, lo primordial, no debe descuidarse, ni dar cabida a suspensos, aplazamientos o dudas. De ahí, que la solución debe estar bajo el amparo de un verdadero y auténtico equipo representativo, que vele por lo propio, de manera constante y con disposición de ánimo, para superar todo obstáculo y temor. Y, anotamos esto, porque si continuamos como vamos, seremos la zona nacional, más encerrada y en retroceso, por el desaliño y falta de logros, en lo esencial. 

Y, con Venezuela –así, muchos no lo crean, ni esperen -hay que llegar a diálogos enaltecedores y productivos, porque hay mucho por hacer en el proceso de integración y en la generación de empleo, si analizamos con acierto, lo que hay por hacer y de manera conjunta y comprometida, mediante ejemplarizantes políticas de Estado - como lo propuso Bolívar - y lo insinúa la oportunidad de promover Parques Industriales y Tecnológico, mediante Estímulos, Incentivos y Mecanismos, bien planificados, que cambiarían nuestra situación ,porque ingresaríamos a los terrenos y ambientes de producción y empleo. Todo esto se puede y debe hacerse. Lo que falta es el impulso y la proyección de gestiones transformadoras, que sustituyan el facilismo e inmediatismo, por conductas que comprometan el presente y el futuro, apoyadas y sustentadas por las políticas de Estado, que permitan ese accionar abierto y comprometido. Sí, lo que nos falta, es: decisión, entereza y una noción de transformación, que sacuda la pasividad e indiferencia existentes, que muchas veces trasciende hacia dentro y hacia afuera. Y, por eso, lo que ahora nos aqueja y debe cambiar y constituirse en una fuerza y reto edificante, para beneficio zonal general y de Colombia y Venezuela.

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