..

| Bienvenidos a Noticúcuta lúnes 19 de Enero de 2026 | | E- Mail: noticucuta@gmail.com | Whatsapp: 313-471-2961 y 311-258-8001 |

Traducir a otro idioma

English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

miércoles, 16 de julio de 2014

Las empleadas del servicio - Por: Pedro Durán Barajas


Tremenda discusión la que tuve que enfrentar por cuenta de un periodista, que el martes de la semana pasada afirmó irresponsablemente que yo estaba en contra de que el Centro Tecnológico de Cúcuta capacitara a las empleadas del servicio doméstico.

A lo que sí me opongo, y además me opongo lleno de indignación y de energía, es a que existan cursos como el que se anuncia en el informe de gestión del director de esa entidad: “Programa Culinaria Adiestramiento Servicio Doméstico. Higiene alimentaria. Nociones de loncheras saludables. Recetas para la primera infancia.”

Un curso de ese tipo, capacita a una empleada del servicio para que lo siga siendo y no para que deje de serlo, como pasaría si el Municipio la capacitara en un arte u oficio que la convirtiera en una trabajadora independiente con mejores ingresos. No he conocido a nadie a quien la condición de trabajadora doméstica le haya permitido salir de la pobreza, salvo en la generación siguiente a través de la educación que con sacrificio haya podido ella misma ofrecerle a sus hijos.

Puesto que el propósito de una institución como el Centro Tecnológico de Cúcuta es ofrecerle a los ciudadanos formación tecnológica (así se llama) y profesional que les dé herramientas para salir de la pobreza, si es que la sufren, un curso que aferre a una persona en el servicio doméstico, oficio que no saca de pobre a nadie, enseñándole a preparar mejores sopas y mejores loncheras para sus patronos, es un insulto a la ciudadanía que espera del Municipio esfuerzos que mejoren la productividad y generen riqueza para la ciudad.

Puesto que ayer tituló una vez más La Opinión que Cúcuta sigue a la cabeza del país en materia de informalidad laboral, y entre los oficios informales quizá no haya ninguno de más frecuente recurrencia entre las mujeres pobres del país que el de empleada del servicio doméstico, me pregunto cómo no ha sido convertido en objeto de interés prioritario por parte del nuestro y de todos los municipios del país y de las oficinas regionales del trabajo, máxime habiendo sido el actual gobierno el que con el decidido concurso del ministro Rafael Pardo, hizo los avances más progresistas en legislación para esta clase de trabajadoras al promover la adopción, mediante la Ley 1551 de 2012, del acuerdo de la OIT “Convenio sobre el trabajo decente para las trabajadoras y trabajadores del servicio doméstico”.

Es regla que el aumento de la pobreza, lo que se constata en nuestra ciudad en medio de su dilatada crisis, trae también un severo incremento de la desigualdad. La crisis se ceba con mayor crudeza en los sectores más pobres e informales, y a la par que aumenta el desempleo aumenta también la disponibilidad de fuerza laboral no calificada, como la de las empleadas domésticas. Al ser informal este mercado y no estar sujeto a la inflexibilidad salarial propia de la economía formal, deprecia sus salarios y hace más vulnerables a estas trabajadoras.

Debería ser política municipal la vigilancia y protección especial de las trabajadoras del servicio doméstico. En lugar de que el municipio, a través del centro Tecnológico de Cúcuta, les enseñe cómo preparar mejores sopas y mejores loncheras, debería a través de la Secretaría de Equidad y Género velar porque sus derechos laborales se respeten, y se les ofrezca la capacitación necesaria para que salgan de la pobreza, y no para que se aferren a ella. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario