Esta semana me invito un amigo a conocer su tienda de ropa y con una felicidad indescriptible me hablaba de los productos que vendía. Imparcialmente, miraba el inventario y nada me gustaba lo que me hizo entrar en un dilema cuando me preguntó cómo me parecía la ropa. La verdad, por más duras que sean las situaciones de la vida es preferible decir la verdad y ser honesto, independientemente si de por medio hay algún tipo de relación. Así que le dije: “la verdad nada me gusta” a lo que con una gran sonrisa me respondió en voz baja “a mí tampoco” y siguió sonriendo finalizando con la siguiente frase “nunca me pondría una camisa de estas, pues las compro para que le gusten a mis clientes y no a mí, porque si fuera al contrario yo sería el único cliente”
A lo mejor conoce algún caso similar, y aunque usted no lo crea, es uno de los problemas más generalizados en todas las empresas, pues, todas pretenden venderle a la gente lo que a los dueños les gusta o no lo que a los clientes les interesa. Gran parte de la culpa la tienen los mismos directivos que no tienen claro en qué negocio andan, y como en el caso de mi amigo, piensan que venden ropa y la gente les está comprando moda. Si no alinean la estrategia de negocio con lo que la gente está comprando nunca se cumplirán las metas y las estrategias no tendrán ningún tipo de efecto llegando, en algún punto, a desaparecer.
Un ejemplo de esas malas andanzas es el icónico: Hollywood que en sus inicios fue uno de los negocios más prósperos comercializando sus filmes en las salas de cine y que con la entrada de la televisión fue perdiendo fuerza, luego con la llegada de otras alternativas llego al colapso y muchas productoras desaparecieron. El error es que los productores estaban convencidos que la gente compraba las entradas para cine, y lo que la gente realmente estaba comprando, era una forma de entretenimiento. Hoy, las empresas que han sobrevivido son las que han lograron implementar la convergencia mezclando la televisión, con los videojuegos y las paginas en la internet, entre otras opciones, para que el espectador puede disfrutar de una forma más amplia de entretenimiento entorno al mismo film.
Así que revise en qué anda: vendiendo taladros o huecos, crema dental o sonrisas, planes exequiales o tranquilidad, energía o productividad, gasolina o la posibilidad de conducir, donas o muestras de cariño, periódicos y revistas o fuentes de información, cátedras universitarias o una herramientas para el éxito, cremas faciales o esperanza, ropa o estatus, muebles o ambientes, préstamos bancarios o la realización de los sueños, lapiceros o herramientas de escritura, clases de gimnasio o una manera de tener disciplina, Smartphone o entretenimiento.
Valide la estrategia actual del negocio y sí logra modificar el chip desde el gerente hasta el personal de atención podrá pasar del tradicional producto o servicio a una forma más amplia de negocio, aquella con la que los compradores identifican algún tipo de beneficio, de esa manera, el panorama cambiará y alcanzará las metas de ventas y la satisfacción de los clientes le permitirá crecer sostenidamente.





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