Por: Juan Carlos Quintero Calderon
Iniciando el módulo de una especialización decidí
empezar con una corta historia. Se trata de un medallista olímpico en la
especialidad de Karate que cansado de la fama se fue a vivir en una pequeña
ciudad. Un tiempo después decidió ponerse de nuevo en forma y se matriculó en
una academia de la localidad para iniciar su entrenamiento asistiendo con
cinturón blanco, aquel que usan los que se están iniciando en esta disciplina
deportiva. Algunos de los asistentes se sorprendieron, pues, conocían la
trayectoria del deportista y les parecía increíble viéndolo con ese cinturón
haciendo la rutina como cualquier principiante. Uno de ellos se decidió a
preguntarle: “Siendo un medallista olímpico, usted debería ser quien da la
clase y debería lucir su cinturón negro” pero, el respondió: “vengo a este
lugar a ver que cosa nueva puedo aprender, pues, si usara el cinturón negro
quizás me enceguecería y nunca aprendería nada”.
Esta podría ser una historia para compartir con
aquellas personas que están sentadas en la palabra y que siempre, a pesar de
que se les pueda demostrar lo contrario, consideran que tienen la razón. Ahora,
por un momento piense: ¿cuál sería el desempeño de un colaborador de estos en
una negociación con un cliente? Seguramente, el enfrentamiento terminaría con
una baja para la empresa y la insatisfacción del cliente. Por eso, la clave del
éxito en el crecimiento empresarial y profesional es reconocer que no se sabe
de todo y tampoco podrá llegar a saber de todo, pues el “cambio”, hace que el
conocimiento se renueve constantemente.
Una buena forma de aprender es conociendo cómo lo
hacen otros, como una especie de benchmarking, por ejemplo con Jennifer Adams
personalidad de los medios que atribuye su éxito al aprendizaje permanente y a
la definición de los siguientes elementos claves: Ponerse metas claras y sin
restricciones, rodearse de gente que complemente sus habilidades y nunca dejar
de aprender, curiosamente, la gente que emprende una empresa puede ser exitosa
basándose en diversas formas de adquirir conocimiento. Es así como el
desarrollo de buenas relaciones puede potencializar las probabilidades de
éxito, pues, nunca se sabe a quién le podamos aprender algo y eso siempre
sucede con quien menos lo espera.
Otra forma de aprender es mediante el desarrollo de
la capacidad de aprender a escuchar desde los empleados hasta los clientes pero
hay que escuchar con los otros sentidos pues, muchas veces el mensaje queda más
por: “cómo se dice” que por “lo que le dijeron”. También, puede practicar la
metodología de hacer las cosas mal, pues, permite un sinnúmero de posibilidades
de aprendizaje, para posteriormente hacerlas bien. Después de estas opciones
esta el tema de la educación formal, pero este es tan solo uno de los eslabones
de esa gran cadena que conforma el conocimiento.
Recuerde que hay que estar abierto a nuevas ideas,
pues, quizás como lo dice una frase en un cuartel militar “El éxito de
operaciones pasadas no segura el éxito de las futuras operaciones”. Y nos
afrentamos al cambio del mercado, de los clientes, de sus gustos, de los
empleados y de la competencia, así que hay que explorar nuevas formas de
conocimiento para asegurar la victoria.





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