El país está dentro de los que más Inteligencia Artificial ha adoptado en el mundo, y esto no es más que un repunte de la transformación que el ecosistema laboral debe atravesar.
Según las cifras del Global AI Diffusion Q1 2026 realizado por Microsoft AI Economy Institute, Colombia obtuvo un 24,5% en adopción de IA generativa entre la población en edad de trabajar, posicionándolo como el segundo país de América Latina en hacer uso cotidiano de esta tecnología.
Es claro que ya la IA tiene una madurez operativa y una capacidad de datos sin precedentes. Ahora la pregunta es qué tan capacitado está el talento humano para ir a la par de estos avances. Los conocimientos técnicos corren el riesgo de perder vigencia en plazos cada vez más cortos.
Es un cambio de paradigma total que obliga a que la educación para los jóvenes talentos se reconfigure pensando en los escenarios del presente y el futuro, poniendo la tecnología como un medio transversal que exigirá ser un estratega y no un simple operador. Así lo explica Emérito Martínez, director del Programa de Inteligencia Artificial Generativa & Business Innovation de EAE Business School.
“Las competencias digitales más valiosas ya no se limitan a saber utilizar una plataforma o un software específico, sino a comprender cómo aprovecharlos para tomar mejores decisiones y generar valor sostenible”, analiza. “Esta tecnología seguirá ganando protagonismo en las empresas, pero siempre debe ir acompañada por la capacidad para interpretar la información de manera crítica, entendiendo que en un mercado tan cambiante, la habilidad más importante es la capacidad de aprender y adaptarse con rapidez”.
Esta transición hacia modelos de negocio más tecnológicos e hiperconectados hace que los talentos más apetecidos sean aquellos que sepan combinar la tecnología con criterio y habilidades humanas, que es donde fallan los algoritmos, incapaces de replicar el pensamiento crítico, la creatividad, la comunicación asertiva y empática, todo ello necesario para darle el uso adecuado a los grandes volúmenes de datos que procesa la IA.
Se necesitan profesionales que sepan, además de formular instrucciones precisas, validar el rigor de la información generada y aplicar criterios éticos para evitar sesgos y proteger la privacidad de los datos corporativos. Ahí está la alfabetización obligatoria, que no reposa solo en las empresas, sino en las etapas académicas previas.
“Los jóvenes no necesitan convertirse en ingenieros de software para aprovecharla, pero sí comprender a profundidad su funcionamiento, sus alcances y sus limitaciones”, advierte el experto de EAE Business School. “Las habilidades técnicas seguirán siendo un requisito de entrada, pero su valor se multiplicará exponencialmente cuando estén respaldadas por la adaptabilidad y la inteligencia emocional, atributos que permiten pasar de una lógica reactiva a una actitud de liderazgo frente al cambio continuo”.
La mejor estrategia para las nuevas generaciones consiste en abandonar la vieja idea de adquirir una profesión estática para adoptar una mentalidad de aprendizaje permanente (longlife learning).
Los nuevos profesionales deberán combinar la educación formal con actividades fuera del aula como certificaciones especializadas, participación en proyectos, emprendimientos, voluntariados o iniciativas interdisciplinarias.
Y las universidades, por su lado, deben ser conscientes de que la salud y el éxito de las carreras profesionales del mañana dependen directamente de la velocidad de respuesta ante la incertidumbre y la flexibilidad ante una realidad que muta más rápido allá afuera.





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