La Agencia Nacional de Tierras —ANT— continúa fortaleciendo la Reforma Agraria en el país, principalmente en los lugares donde el campesinado ha enfrentado los embates del conflicto armado, el desplazamiento y mayores dificultades para acceder a la tierra.
En la vereda El Remolino, municipio de Sardinata, Norte de Santander, la ANT entregó 40 hectáreas a cinco familias campesinas de la región que antes arrendaban tierra y que hoy cuentan con predios propios para cultivar alimentos y fortalecer sus proyectos de vida en el campo.
De arrendatarios a propietarios rurales
La selección de las familias se adelantó a través de un espacio de diálogo territorial con la comunidad, las familias, la Junta de Acción Comunal (JAC) y el Comité Municipal de Reforma Agraria (CMRA), en el marco del seguimiento al proceso del predio San Juan y la socialización de las rutas de acceso a tierras.
Este espacio se desarrolló como continuidad de los ejercicios de articulación comunitaria en el territorio, orientando a la comunidad frente a los mecanismos de acceso a tierra en el marco de la Reforma Agraria. En este contexto, la comunidad, a través de un espacio asambleario, realizó la identificación, caracterización y priorización de familias campesinas de la vereda.
“Esto nunca se había visto en la zona del Catatumbo. Es la primera vez que veo que familias como nosotros seamos beneficiarias de la Reforma Agraria. Es un orgullo para mí y para estas familias que hemos venido luchando tanto por un pedacito de tierra y que hemos vivido el conflicto armado dentro del territorio”, afirmó Ángel Herrera, campesino beneficiario de la entrega.
Herrera recibió la tierra junto a su esposa y su hija. Como muchas otras familias de la región, dependía del arriendo o del préstamo de pequeñas áreas para sembrar alimentos básicos para el sustento familiar.
“Antes nos tocaba arrendar un predio o vivir de una persona que nos prestara un pedacito de tierra para cultivar alimentos como la yuca y el plátano. Ahora podemos decir que tenemos un lugar donde sembrar nuestros productos y criar nuestros propios animales”, agregó.
Tierra para quienes han permanecido en el territorio
Se trata de familias que han vivido y trabajado durante años en la vereda, desempeñándose como mano de obra rural, en fincas de terceros o en labores de cuidado, sin haber tenido acceso a tierra propia ni posibilidades reales de heredar a sus hijos. En el caso de los adultos mayores, son personas reconocidas por su trayectoria, experiencia y calidad en el trabajo del campo.
Asimismo, son familias que han sido afectadas por el conflicto, enfrentando situaciones de orden público, desplazamientos y diferentes dificultades en el territorio. Sin embargo, han permanecido en la vereda, resistiendo, trabajando y sosteniendo sus proyectos de vida en el campo.
Para Luis Alberto Difilipo Castilla, otro de los beneficiarios, la entrega representa el cumplimiento de un anhelo que durante años parecía inalcanzable.
“Mi papá murió aspirando a tener un pedazo de tierra y nunca lo tuvo. Gracias al Gobierno nacional, nosotros los campesinos más vulnerables tenemos la oportunidad de tener un pedazo de tierra, de decir esto es mío. Hoy, la Reforma Agraria no es un mito, es un hecho”, expresó.
Más tierras para la paz en Norte de Santander
La líder jurídica de la Unidad de Gestión Territorial (UGT) Nororiente de la ANT, Laura Manzano Gaona, explicó que la entrega permitirá mejorar las condiciones de vida de las familias beneficiarias y fortalecer la economía rural de la región: “Estas familias podrán cultivar yuca, papa y otros productos característicos de Norte de Santander. El propósito es seguir avanzando en la implementación de la Reforma Agraria y el fortalecimiento del campesinado”.
Esta entrega se suma a las 3.898 hectáreas adjudicadas mediante el programa Fincas para la Paz en el Catatumbo y otras zonas rurales de Norte de Santander, beneficiando a más de 240 familias pertenecientes a asociaciones campesinas, organizaciones sociales, firmantes de paz y víctimas del conflicto armado.
Con estas acciones, la Agencia Nacional de Tierras continúa ampliando el acceso a la tierra para las comunidades rurales del departamento, fortaleciendo la producción de alimentos, la permanencia en el territorio y las oportunidades para las familias campesinas que históricamente han enfrentado mayores barreras para acceder a la propiedad rural.





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