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viernes, 24 de abril de 2026

El excombatiente que cambió la guerra por miel que sabe a paz

Cuando Albeiro Durán Quintero depuso las armas, tenía claro qué quería hacer en adelante como un combatiente menos, decidido a aportarle al país: un emprendedor con fuerza de empresario por y para el campo.

Un propósito que en principio era todo un reto, había dudas, muchas más preguntas que respuestas, incertidumbre, temores; particularmente, porque en el pasado había aprendido era sobre tácticas de guerra, no emprendimientos para la vida.

Aun así, nunca se dijo no.

—Nuestro proyecto nace de la necesidad de reconocer la apicultura como un factor fundamental para el tejido social —dice Albeiro.

Cuenta, sin preámbulos, de qué se trata:

—Honey Peace, así se llama. Pero ya veníamos trabajando el proyecto de las abejas desde antes; claro que no teníamos un espacio para desarrollarlo, no teníamos prácticamente nada y hoy ya contamos con el lugar.

Honey Peace, o miel de paz, nace no solo con el propósito de hacer futuro, no. Nace con el propósito adicional de aportarle a la naturaleza.

—Yo me considero un defensor del medioambiente. Hay que cuidarlo.

Entonces, su proyecto no es su proyecto, es el de él y otras 19 familias en La Alquitrana y El Palmar, predios que suman 234 hectáreas que fueron entregados en mayo del 2025 por la Agencia Nacional de Tierras (ANT), como parte del programa Fincas para la Paz, del Plan Catatumbo, estrategia liderada por el Gobierno Petro. Esto, enmarcado en el Decreto de Conmoción Interior cuyo fin consistió en atender la emergencia humanitaria en la subregión Catatumbo a comienzos del año anterior, derivada de la agudización de enfrentamientos entre grupos armados ilegales.

—Luego de haber obtenido La Alquitrana, fue cuando tuvimos más formalidad con el proyecto, pudimos fortalecerlo.

Durán Quintero es presidente de la Cooperativa Multiactiva de Desarrollo Rural y Turístico para la Paz (Comderpaz), representante legal de la Fundación Proyectos Ecoambientales Vida y Paz (Ecooapriv), delegado de Apicultores del municipio de Los Patios, delegado en la Mesa de Reincorporación de Norte de Santander, entre otros. Es multitodo.

—Nos dimos cuenta de que no era a través del conflicto ni dividiendo, sino uniendo a la población. Unir para la producción alternativa —cuenta Albeiro.

Ahora, en La Alquitrana y El Palmar, bienes rurales que están en jurisdicción del municipio nortesantandereano de Los Patios, Honey Peace se consolida como una marca hecha con el alma que sana las cicatrices del pasado y le aporta al cuidado del planeta.

—Nos llevaron a Malasia y el presidente de la cámara de comercio de allá nos dijo que, si se trataba de un proyecto de apicultura, no teníamos por qué estar empacando el producto en vidrio —relata el emprendedor Albeiro.

Entonces, no lo dudaron: se transformaron.

—Tomamos la determinación de que teníamos que empacar en algo que fuera favorable para el proyecto y el medioambiente, y fue la guadua. Hicimos varias prácticas de cómo hacer un empaque que no contamine el producto. El resultado fue respetuoso de la naturaleza, muy estético, seguro; además, muy llamativo.

Hoy el producto es envasado en guadua, tan artesanal como preciso. El nombre en inglés, Honey Peace, no fue sacado del sombrero, porque sí, está sustentado en un argumento sólido:

—Teniendo en cuenta que podría atravesar fronteras, estar a disposición de un público mucho más allá del idioma español, pues nos abrimos. Es un proceso, un nombre, impulsado desde los firmantes del Acuerdo, pero también es paz con la naturaleza.

El producto lo venden en diferentes presentaciones.

—Tenemos de 250 gramos, de 500 gramos y de kilo.

Y habla de los precios, precios favorables. Porque el proyecto quiere ser accesible para todos los públicos en Colombia y otras partes del mundo.

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Hoy ya son 250 apicultores, de lugares aledaños a Los Patios, que envasan la miel de paz en guadua y la comercializan en Cúcuta, Bogotá y Medellín. Y la aspiración es llegar a Norte América y Europa. Además, han participado en espacios como el programa Colombia a la Mesa, de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), en AgroExpo, en la Feria Internacional del Café, en el Festival de la Sabana.

—En los mercados vamos conociendo gente productora, por eso vamos haciendo la propuesta. Les hablamos del negocio y se interesan. Es esa la razón por la que se han sumado —dice Albeiro, quien asegura que el emprendimiento colectivo se parece, literal, al mundo de las abejas: dentro de la colmena están la reina, las obreras y las que ayudan a la fecundación. Todo es ordenado.

Ahora están pensando en formalizar una escuela de apicultura:

—Que sea como el modelo-escuela con sembrado de flores.

***

Los 20 núcleos familiares, como propietarios de Honey Peace, conformados en Comderpaz, impulsan otros proyectos productivos: levante de aves de corral, piscicultura, cría de ovejas, siembra de cacao, café y aguacate. Esto les ha permitido tener estabilidad económica.

Es esta la razón por la cual agradece la entrega hecha por la ANT de El Palmar y La Alquitrana, ya que se constituye en paso clave hacia la consolidación de la reincorporación productiva.

—Es que estamos con iniciativas colectivas orientadas a la producción, el arraigo y la reconciliación.

La adjudicación de esta tierra a 17 familias de firmantes de paz y otras tres familias campesinas les ha permitido beneficiarse de otros programas del Gobierno nacional.

Actualmente, hacen parte de los Proyectos Integrales de Desarrollo Agropecuario y Rural (Pidar), que fortalecen la producción, sostenibilidad y comercialización; en este caso, de productos derivados de la leche como yogur y queso.

Es por ello que proyectan comprar un camión cisterna para el transporte y acaparamiento de leche de 45 productores de la región, incentivando así el desarrollo comunitario. Y planean una inversión cercana a los 400 millones de pesos (que esperan obtener de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, ARN) para fortalecer la marca desde su funcionamiento.

Entonces, es consciente del impulso que les ha dado el Gobierno nacional para llegar a donde están él y sus asociados.

—Sacar adelante el Punto 1 del Acuerdo de Paz, la economía sostenible para la vida de nuestros núcleos familiares con la tierra de La Alquitrana, es algo importante que se debe resaltar —remata Albeiro.

Norte de Santander es destino de paz, destino que ha sido impulsado por el Gobierno Petro, donde hay nuevas oportunidades para la reconciliación, la reparación, el trabajo colectivo y la reconstrucción de vida rural.

Un destino donde el zumbido de las abejas remplazó, por fin, el desesperante ruido de los fusiles.

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