Datos recientes muestran que
lo que ocurre —o deja de ocurrir— en el clóset también tiene impacto medible.
Solo en 2025, la reutilización de prendas evitó la emisión de 5.909 toneladas
de CO₂ en Colombia, según cifras de
GoTrendier .
Para dimensionarlo, este
volumen de emisiones equivale aproximadamente a entre 6 y 7 viajes ida y
regreso de un cohete Falcon 9 entre la Tierra y la órbita, una referencia que
ilustra el impacto que puede tener una decisión cotidiana como reutilizar ropa.
El efecto se explica por lo
que se evita: producir nuevas prendas. Fabricar ropa implica uso intensivo de
agua, energía y transporte. Un jean, por ejemplo, puede requerir hasta 7.500
litros de agua, mientras que reutilizar ropa puede reducir hasta en un 80% su
huella de carbono .
Para Ana Jiménez, Country
Manager de GoTrendier , el cambio no depende únicamente de la industria, sino
del consumidor: “El reúso es el camino más corto para encontrar una solución a
la moda, como consumidores sí hay mucho que aportar”. En ese sentido, insiste en que acciones
cotidianas pueden generar impactos acumulativos significativos y propone una
serie de recomendaciones prácticas para avanzar hacia un consumo más
consciente.
1. Antes de comprar: frene la
decisión impulsiva: el mayor impacto ambiental de la moda ocurre antes de que
una prenda llegue al clóset. Por eso, la decisión más relevante no es qué
comprar, sino si realmente es necesario hacerlo.
Cómo aplicarlo: evitar compras
por impulso estableciendo reglas simples: esperar 48 horas antes de decidir,
preguntarse cuántas veces se va a usar o si responde a una necesidad real y no
a una tendencia pasajera.
2. Cambie la forma en que
adquiere ropa: no todas las prendas implican el mismo costo ambiental. Optar
por opciones second hand o preloved reduce significativamente el impacto, al
evitar procesos de producción desde cero.
Impacto: elegir prendas
reutilizadas puede disminuir hasta en un 80% las emisiones de CO₂ asociadas .
Cómo aplicarlo: explorar
plataformas digitales, intercambios o tiendas vintage donde la ropa ya está en
circulación.
3. Mientras la usa: maximice
cada prenda: gran parte del problema no es la ropa que existe, sino lo poco que
se usa. Aumentar la cantidad de usos por prenda reduce directamente su huella
ambiental.
Cómo aplicarlo: repetir outfits sin problema,
combinar de nuevas formas y adaptar prendas a distintos contextos, dejando
atrás la idea de que la ropa debe verse “nueva” constantemente.
4. Cuide lo que ya tiene: el
desgaste prematuro acelera la necesidad de reemplazo. Un buen cuidado puede
extender significativamente la vida útil de la ropa.
Cómo aplicarlo: lavar con
menor frecuencia, usar ciclos suaves, evitar la secadora cuando sea posible y
reparar pequeños daños antes de que se vuelvan irreversibles.
5. Haga que la ropa siga en
movimiento: el clóset no debería ser un punto final. Cuando una prenda deja de
usarse, mantenerla guardada limita su vida útil y su valor.
Cómo aplicarlo: vender, donar
o intercambiar prendas preloved que ya no usa, permitiendo que continúen su
ciclo y evitando que se conviertan en residuos.
El cambio ya es visible. En
Colombia, más de 15 millones de prendas han sido recirculadas en los últimos
años, reflejando una transformación progresiva en los hábitos de consumo .
En el Día de la Tierra, el enfoque suele estar en grandes soluciones estructurales. Pero en el caso de la moda, la evidencia apunta a algo más inmediato: usar más lo que ya existe puede ser una de las formas más directas de reducir emisiones desde la vida cotidiana.





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