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martes, 21 de septiembre de 2021

Celebramos la Semana Andina de Prevención de Embarazos

De acuerdo con las estimaciones realizadas a partir de las estadísticas vitales DANE y la bodega de datos SISPRO, la tasa de fecundidad del grupo de adolescentes de 10 a 17 años descendió de 22 nacimientos por cada 1000 adolescentes en el año 2012, a 19 nacimientos por cada 1000 adolescentes en el año 2019.

Son varios los factores que contribuyen a esa situación. Las adolescentes pueden estar bajo presión para casarse y tener hijos temprano, o pueden tener perspectivas educativas o de trabajo muy limitadas. Algunas no saben cómo evitar un embarazo, u obtener anticonceptivos.

Otras puedan no ser capaces de rehusar relaciones sexuales no deseadas o de resistir sexo bajo coacción. Las que se embarazan tienen menos probabilidades que las adultas de obtener abortos legales y seguros. También tienen menos chance que las adultas de acceder a cuidados calificados prenatales, del parto y de postparto.

Los efectos adversos de la maternidad adolescente también se extienden a la salud de sus infantes, muertes perinatales más altas entre los bebés nacidos de madres de menos de 20 años que entre aquellos nacidos de madres entre 20 y 29 años.

Los recién nacidos de madres adolescentes tienen mayor probabilidad de tener bajo peso al nacer, con riesgos a largo plazo.

Con la pandemia por covid-19 muchos países como Colombia entraron en un periodo de cuarentena y aislamiento, con cierre de sus fronteras y suspensión de actividades importantes para el desarrollo económico y social.

Dentro de los retos asumidos durante la pandemia se tiene el de garantizar el acceso a los servicios de salud, eliminando las barreras, para lo cual el Ministerio expidió la Resolución 521 de 2020, con el fin de que los aseguradores en salud y las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) adecúen su oferta y faciliten el acceso a modalidades de atención en el domicilio, pero

también a modalidades de atención virtuales, como la asesoría telefónica y tele salud, garantizando, por ejemplo, la continuidad en el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, y acceso a métodos anticonceptivos modernos, o a la atención a personas que conviven con VIH/Sida.

Para prevenir el embarazo adolescente, es necesario realizar intervenciones dirigidas a: limitar el matrimonio antes de los 18 años, crear comprensión y apoyo para reducir los embarazos antes de los 20 años, aumentar el uso de anticonceptivos por parte de los adolescentes y reducir las relaciones sexuales bajo coacción en las adolescentes.

Finalmente, reiteramos que el Gobierno Departamental continúa fortaleciendo las acciones para acelerar el descenso de la fecundidad adolescente, y se une a la Semana Andina de Prevención de Embarazo que se llevará a cabo del 20 al 24 de septiembre de 2021 y que este año cuenta con el lema: Cero embarazos en la niñez y la adolescencia ¡Hoy y siempre!

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