1.-La gestión, en procura de la paz en Colombia, ha tomado nuevo color y unos parámetros diferentes y más comprometidos. Diversas tesis y muchos factores, acápites y temas, que ameritan no solo atención, sino especial detenimiento y una muy esmerada e integral consideración son divulgados de manera abierta y en ocasiones apresurada, por intermedio de la prensa, radio y televisión, no solo nacional, sino por la extranjera.
Y, a veces, se divulgan conceptos y apreciaciones, sin tener en cuenta-de manera válida y demostrable – lo que es, representa y puede ser el futuro de Colombia.
Por eso, los respaldos ó apoyos que se anuncian, así como las expresiones de solidaridad hay que tomarlas con beneficio de inventario y con un juicio que permita asimilar no solo lo que hay y esta aconteciendo, sino lo que puede ocurrir o sucederse, si se llega a la ansiada y anhelada paz, que necesita Colombia.
2.-En lo que si hay un vacío, muy notorio, evidente y por su tamaño protuberante, es en la actitud y conducta política, no solo de los directorios políticos, sino de los partidos como núcleos individualizados de la opinión pública, así como del núcleo principal, que se sintetiza en el Congreso de la República, que a fin de cuentas, es y será el centro de los pasos que conducirán a las decisiones que se habrán de adoptar y que se traducirán en normas y reglamentaciones para todos y en especificidades, cuando sea menester.
Y, lo anotamos, porque bien vale preguntar: ¿Cuáles son las posturas de los partidos políticos? ¿Qué es lo que piensa el liberalismo y su tradicional opositor: el conservatismo? Y, estimamos procedente el interrogante, porque la gran mayoría de los partidos existentes-salvo los de extrema izquierda y totalitaristas, que poseen y avivan tesis y argumentaciones contrarias –provienen o son aún parte de las tendencias políticas que han orientado y dividido a Colombia, así se llamen: Cambio Radical, Verde, de la U y otras denominaciones.
3.-Al Congreso de la República y por el obrar vacilante y no ajustado a los lineamientos que le dan su poder y estructura. Por parte de muchos de sus integrantes - tanto a nivel de Senado, como de Cámara de Representantes -, no se le viene otorgando -por la opinión pública - las mejores y más altas calificaciones.
Ante esto, que es abierto, claro y demostrable, es así mismo importante indagar:
¿Qué esta pensando, el actual Congreso de la República? ¿Tiene, el pueblo colombiano, confianza y fe en el actual Congreso de la República?
Y, registramos lo anterior, porque hay tanto afán de protagonismo de algunos congresistas y de posar como agentes del bien, que hasta en lo religioso se cumplen encuentros y ceremonias de acercamiento, entre pastores contrarios o no aliados, pero sin que se tenga en cuenta lo ético y moral, de algunos actores. De ahí, que si la verdadera y real unión, no registra el vigor, autenticidad y plenas claridades, entre quienes intervienen, pueden crearse temores e insospechados resultados.
Por eso, ahora ó sea a tiempo, es procedente conocer: ¿Qué opina El Congreso de la República? ¿Qué, los partidos políticos?
Valga destacar, que ninguno se ha convocado, para analizar y pronunciarse sobre este tan importante tema y perspectiva nacional.





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