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lunes, 19 de octubre de 2020

EL ELIXIR DE LA BACANERÍA - POR: JOSÉ CONSUEGRA

Tampoco se refiere al relajamiento irresponsable o a la despreocupación absoluta por los problemas cotidianos o por lo que afecta a nuestros congéneres. Por el contrario, la bacanería es una mirada diferente, una visión más cálida, amable y optimista de la realidad; es un estado de ánimo que celebra de manera permanente la feliz oportunidad de vivir, que profesa amor, que transpira alegría, solidaridad, camaradería y, sobre todo, persigue el bienestar del alma y del cuerpo a pesar de todas las limitaciones, buscando siempre formas ingeniosas y creativas de resolverlas. Sin duda, el bacán es un gran resiliente de la agreste realidad. 

La palabra tiene origen en el genovés ‘baccán’, usada antiguamente en Italia para referirse al padre, patrón o persona con poder; llega a Argentina con inmigrantes italianos y allí es adoptada en la jerga popular del lunfardo para aludir a un hombre solvente económicamente, refinado y alegre. A través del tango porteño se traslada al Caribe, donde se redefine como una actitud de vida más que de posesión de riquezas.

Aunque es posible encontrar a un bacán o una bacana en el mundo, creo que el Caribe es su entorno ideal. En esta región, la bacanería se ha permeado al punto de ser parte de nuestra idiosincrasia. 

Analizando el documental ‘Bacanería planetaria: un estilo de vida’, del investigador Hugo González, quien fuera un estudioso y promotor de esta filosofía de vida, pensé en cuánta violencia y tristeza se hubiera ahorrado la humanidad si la gente se propusiera asumir la vida con una actitud bacana.

El bacán es más que una forma de vestir o de hablar, es una expresividad de valores y de una singular personalidad en la que se logra ser recursivo, amante de la estética natural, altamente tolerante, respetuoso de las diferencias y, por encima de todo, cultor de la paz, del alborozo, de la música, del baile, de la risa y de la buena convivencia. 

El cantante barranquillero Nelson Pinedo nos invitaba a cultivar la bacanería recomendándonos “no preocuparnos por el pasado porque ya es cosa hecha o del futuro porque no se sabe lo que viene, sino de lo que estamos haciendo tú y yo en este momento”. El presente es el entorno natural del bacán.

Otro representante de la bacanería fue el escritor loriqueño David Sánchez Juliao, para quien el bacán fue impulsor del posmodernismo por sus cualidades de universal, dialogístico y multilector de realidades; también por su búsqueda de la concordia y la felicidad. 

En estos tiempos aciagos de gran estrés y zozobra por el aislamiento, el distanciamiento social, la incertidumbre y el miedo a enfermar y morir, la filosofía de la bacanería podría abrir la puerta de la salud mental y actuar como elixir espiritual para superar actitudes y comportamientos nefastos y vivir mejor y feliz, más allá de la tristeza, la angustia y el individualismo.

rector@unisimonbolivar.edu.co

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