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lunes, 11 de octubre de 2021

SIETE HORAS DE CRISIS MUNDIAL - POR: JOSÉ CONSUEGRA

El 4 de octubre de 2021 será un día de ingrata recordación para muchos. Una gran falla de conectividad mundial dejó fuera de servicio, durante siete horas, las plataformas digitales Facebook, WhatsApp e Instagram, tres de las más usadas por los internautas. Sobre estos, el impacto más evidente fueron la ansiedad y la frustración por la falta de interacción digital en ese lapso de tiempo; buena cantidad de usuarios buscaron volver a conectarse ingresando a redes como Twitter o Telegram, que reportaron un aumento exponencial de su tráfico y sus suscriptores. 

Aunque suene a chiste, durante esas siete horas de “aislamiento” muchas personas dejaron de lado obligadamente el celular y volvieron a compartir con quienes tenían a su lado, como lo reflejaron memes y mensajes burlescos como: “con la caída de WhatsApp conocí gente maravillosa, viven en mi casa y dicen que son mi familia” o “madre se reencuentra con su hija en su propia casa después de la caída de las redes sociales”, entre otros.

El uso excesivo de estas plataformas digitales genera trastornos de conducta, siendo los más comunes la adicción al internet y las redes sociales. Esta dependencia abre la puerta a la ansiedad, las alteraciones del sueño, la introversión, el aislamiento y la depresión.

La adicción a las redes sociales o ciberadicción es una forma de dependencia psicológica o conductual a estas plataformas virtuales, similar a la ludopatía (adicción al juego), el trastorno de adicción a internet y otras formas de uso exagerado de los medios digitales. La utilización compulsiva de las redes sociales puede derivar en cambios en el comportamiento y en el incumplimiento de las responsabilidades como las laborales, las educativas o del hogar, entre otras.

También está la nomofobia, entendida como el miedo o ansiedad extrema de carácter irracional que se origina al permanecer un tiempo sin usar el teléfono móvil. Este trastorno de reciente aparición es producto de la masificación de los smartphones.

El fomo, sigla que corresponde a las iniciales de fear of missing out, se puede traducir como "miedo a perderse algo", describe una nueva forma de ansiedad surgida con la popularización de las redes sociales, una necesidad compulsiva de estar conectados. En esencia, fomo es la preocupación porque los eventos sociales o de cualquier otro tipo puedan tener lugar sin que estemos presentes para disfrutar. Este trastorno se caracteriza por la necesidad de estar constantemente conectado con lo que hacen los demás, para no perderse nada.

En la actualidad tiende a prevalecer un espíritu autista de consumidores digitales obsesionados por las redes sociales. Bien lo condensó el escritor José Saramago en su famosa reflexión: “el mundo se está convirtiendo en una caverna igual que la de Platón: todos mirando imágenes y creyendo que son la realidad”. Estamos a tiempo de corregir el rumbo: reflexionemos y actuemos al respecto ya que el contacto personal y la interacción grupal determinan nuestra principal característica como humanos: ser sociales.

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